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Recarga Rolls Royce su eléctrico Spectre

El coupé eléctrico lanzado en 2022 se renueva como Series II

Conservando una elegancia propia de la marca, con mejoras en autonomía, mayor poder y opciones adicionales en personalización, llega la Serie II de Spectre, el eléctrico de Rolls-Royce.

Su autonomía crece un 18% para alcanzar los 674 kilómetros, con un par que alcanza 1,100 Nm en el modo de manejo “Spirited”, aunado a una reducción en 14% del tiempo requerido para la recarga. La versión Black Badge entrega 670 caballos seleccionando la modalidad Infinity.

A diferencia de una serie de lanzamientos recientes en productos de alto nivel, en el caso de Rolls-Royce la congruencia del concepto de diseño combinando formas escultóricas y presencia firme se mantiene. La silueta prolongada tipo Fastback continúa presente, asi como la característica división del conjunto óptico frontal superior e inferior.

Rolls-Royce enfatiza la preferencia de los clientes por la personalización en cada proyecto solicitado. Un acabado adicional en tono azul se añade a las opciones disponibles, al cual la marca llama Ethereal Blue. Una opción nueva en rines está disponible en 23 pulgadas, con los cortes esquinados establecidos en un máximo de 2.5 milímetros de radio, para brindar destellos inspirados en joyería.

Otro detalle único de la marca se incluye en el catálogo de alternativas de personalización, con la tela asargada basada en bambú. Ésta presenta un sello grabado al cual la marca nombra “duality”, un juego gráfico de las dos R características de Rolls-Royce. La construcción del interior en este material requiere una suma de 25 horas de trabajo por parte de los artesanos. Está disponible en matices lila, chocolate, negro y el nuevo salvia, mientras que el tono para las costuras puede elegirse de entre 50 alternativas.

El panel de tableros está disponible en nogal de fuentes no productoras, con laca infusionada de microláminas de cristal que le brindan brillos con apariencia de chispas. Complementan el tablero un reloj análogo de inspiración aeronáutica y una estatuilla iluminada del característico Espíritu del Éxtasis. La versión Black Badge ofrece un nuevo juego de rines también terminado con cristales embebidos en la laca, además de un acabado negro obtenido por curado en alta temperatura.

La marca ha estudiado los hábitos de sus clientes para decidir aspectos tanto estéticos como técnicos: el usuario típico de Rolls-Royce conduce su auto en promedio 6 mil 500 kilómetros por año, pero también hay algunos usuarios que lo usan hasta por 25 mil. La personalización elegida por algunos clientes incluye una pareja que solicitó un cielo interior decorado con puntos luminosos recreando la constelación del día en que se conocieron, mientras que otros solicitaron una marquetería en tablero retratando al perro familiar.

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