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INFINITI QX65 2027 a prueba: mucho más confort que deportividad

INFINITI QX65

La nueva INFINITI QX65 llega a México con una misión particular. Su silueta fastback, los rines de 21 pulgadas y una puesta a punto específica buscan colocarla como la alternativa de carácter más deportivo dentro de la gama de la firma japonesa. Sin embargo, después de manejarla de Ciudad de México a Tepoztlán, continuar hacia Puebla y finalmente regresar a la capital, descubrimos que sus mejores argumentos aparecen cuando dejamos de buscar deportividad y comenzamos a entenderla como lo que realmente es: una SUV premium cómoda, refinada y con una personalidad propia.

La QX65 comparte buena parte de su arquitectura con la QX60, aunque prescinde de la tercera fila y adopta una carrocería fastback mucho más estilizada. INFINITI incluso reconoce al antiguo FX como una de las referencias detrás de su diseño, recuperando la idea de una SUV capaz de sacrificar cierta practicidad a cambio de una imagen mucho más emocional.

En México la oferta es sencilla: una sola versión Autograph AWD, completamente equipada y con un precio de $1,449,900 pesos.

Un diseño que sabe llamar la atención

Hay autos que buscan destacar recurriendo a formas excesivas, parrillas enormes o una interminable colección de elementos decorativos. La QX65 toma otro camino.

Las proporciones son robustas, pero la caída del techo y el tratamiento de la parte posterior consiguen estilizar considerablemente su silueta. Los rines de 21 pulgadas llenan muy bien los pasos de rueda y detalles como el emblema tridimensional iluminado, la nueva firma de iluminación LED y el INFINITI Light Path le dan presencia sin sobrecargar el conjunto.

Nuestra unidad estaba terminada en Sunfire Red, una pintura particularmente interesante porque incorpora hojuelas de vidrio recubiertas con oro real. Puede sonar extravagante sobre el papel, pero el resultado en persona es bastante más sofisticado. Dependiendo de la iluminación, pasa de tonalidades rojizas a naranjas y enfatiza las superficies de la carrocería sin convertir a la QX65 en un grito desesperado por atención.

Algo similar ocurre con algunas de las otras tonalidades disponibles, particularmente el verde. Son colores capaces de distinguir al auto entre el tráfico, pero conservan esa interpretación japonesa del lujo que apuesta más por los detalles que por el exceso.

El interior es donde la QX65 comienza a justificar su propuesta

Una vez dentro, queda mucho más claro dónde están las prioridades de INFINITI.

La cabina combina piel genuina capitonada con madera de poro abierto y una ejecución que, tanto visualmente como al tacto, transmite correctamente la sensación de estar en un producto premium. Los asientos delanteros cuentan con calefacción, ventilación y masaje, mientras que la segunda fila también ofrece calefacción.

Durante un recorrido de varias horas, este enfoque cobra relevancia. La posición de manejo es cómoda, los asientos ofrecen buen soporte sin buscar una sujeción artificialmente deportiva y la suspensión consigue mantener aislados a los ocupantes de buena parte de las irregularidades del camino.

La tecnología tampoco se queda atrás. Tenemos un cuadro de instrumentos digital de 12.3 pulgadas acompañado por otra pantalla central del mismo tamaño, Head-Up Display de 10.8 pulgadas, Google Automotive Services, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos.

Uno de los puntos fuertes de la versión Autograph es el sistema Klipsch Reference Premier de 20 bocinas. Además de la potencia y claridad del sistema, las bocinas integradas en las cabeceras permiten dirigir determinadas funciones de audio hacia los ocupantes delanteros.

El gran tema está debajo del cofre

Aquí llegamos probablemente al punto más interesante —y también más discutible— de la nueva QX65.

INFINITI utiliza un cuatro cilindros turbo de 2.0 litros de compresión variable que entrega hasta 268 caballos y 286 lb-pie. Está acoplado a una transmisión automática de nueve velocidades y a un sistema de tracción integral inteligente AWD.

Sobre el papel, los números son suficientes. En carretera también queda claro que la QX65 no es una camioneta lenta.

El turbo ayuda particularmente cuando circulamos a la altitud de la zona centro del país, donde un motor naturalmente aspirado pierde rendimiento conforme disminuye la densidad del aire. Las incorporaciones a carretera y los rebases se realizan sin mayor problema, mientras que los 286 lb-pie ofrecen una respuesta suficientemente contundente para mover una SUV de estas dimensiones.

Su capacidad de arrastre de hasta 2,722 kg también habla de un tren motriz que, más allá de las sensaciones, tiene capacidades importantes.

El problema aparece cuando intentamos encontrar el carácter deportivo que promete su diseño.

Un motor capaz, pero al que se le nota el esfuerzo

A velocidades de autopista, especialmente cuando solicitamos aceleraciones prolongadas, el cuatro cilindros deja escuchar que está trabajando.

No se trata de falta absoluta de potencia. Los 268 caballos cumplen correctamente con su tarea, pero la sensación mecánica no tiene la naturalidad ni la reserva que esperaríamos encontrar en un tren motriz de mayor desplazamiento.

La transmisión automática de nueve velocidades ayuda bastante. Sus cambios son rápidos y, sobre todo, suaves, una cualidad que encaja perfectamente con el carácter premium de la QX65. Sin embargo, tampoco se transforma en una caja particularmente deportiva cuando comenzamos a exigirle más.

INFINITI realizó una calibración específica para este modelo, haciendo que la transmisión mantenga relaciones durante más tiempo y realice reducciones con mayor facilidad. También modificó la respuesta del acelerador buscando darle un comportamiento más inmediato.

En nuestra experiencia, esos cambios no consiguen esconder por completo el carácter del tren motriz.

El modo Sport intenta crear algo que mecánicamente no está ahí

prueba INFINITI QX65

Esto se vuelve particularmente evidente al seleccionar el modo Sport.

La QX65 incorpora Active Sound Enhancement, un sistema que utiliza las bocinas del vehículo para introducir dentro de la cabina un sonido sintetizado inspirado, curiosamente, en las frecuencias de un motor V6.

La intención es darle mayor emoción a la experiencia. En la práctica, después de varias horas al volante, el resultado nos convenció menos.

Cuando la transmisión mantiene el motor a altas revoluciones durante una aceleración prolongada, ese sonido amplificado puede convertirse más en un zumbido constante que en una nota mecánica verdaderamente agradable. El problema no está tanto en utilizar sonido artificial —una práctica cada vez más común en la industria— sino en que termina recordándonos precisamente el tipo de experiencia mecánica que este cuatro cilindros intenta sustituir.

¿Por qué no un V6?

Es inevitable hacerse esta pregunta.

El diseño de la QX65 promete una interpretación más emocional y deportiva de la fórmula de la QX60. Precisamente por eso resulta curioso que su única opción mecánica sea el cuatro cilindros VC-Turbo.

No existe, al menos por ahora, una explicación oficial de INFINITI que nos permita asegurar por qué se descartó específicamente un V6 para la QX65 mexicana. Lo que sí sabemos es que la marca decidió apostar globalmente por el 2.0 VC-Turbo y desarrolló para este modelo una calibración específica de acelerador, transmisión y sonido para intentar otorgarle un carácter más dinámico.

La decisión resulta todavía más interesante porque varios de sus competidores ofrecen motores de seis cilindros con niveles de potencia considerablemente superiores.

Incluso nuestras dudas no son aisladas. En pruebas internacionales, Car and Driver señaló que preferiría encontrar un V6 bajo el cofre, mientras que MotorTrend encontró una entrega de potencia poco lineal y registró 8.1 segundos de 0 a 60 mph en su unidad de prueba estadounidense.

Nuestra experiencia no fue tan negativa con la respuesta del tren motriz. En las condiciones mexicanas, especialmente considerando la altitud, el turbo demuestra ser un aliado importante y la QX65 nunca nos pareció incapaz. Simplemente existe una diferencia entre tener potencia suficiente y transmitir una verdadera sensación deportiva.

La tecnología VC-Turbo también carga con un antecedente importante

El motor, por otro lado, merece más análisis que simplemente juzgarlo por tener cuatro cilindros.

La tecnología VC-Turbo es una de las soluciones de ingeniería más interesantes que han llegado a producción en un motor moderno. Mediante un mecanismo multi-link puede modificar físicamente su relación de compresión entre 8:1 y 14:1, buscando combinar potencia bajo carga con mayor eficiencia cuando las condiciones lo permiten.

La complejidad de semejante solución también hace inevitable hablar de su historial.

En Estados Unidos, Nissan realizó en 2025 un llamado a revisión que involucró 443,899 vehículos equipados con determinados motores VC-Turbo de 1.5 y 2.0 litros. Entre ellos se encontraban QX50 fabricadas entre 2019 y 2022 y QX55 2022. La investigación de la NHTSA documentó posibles defectos de manufactura en determinados cojinetes y componentes internos que podían provocar daños e incluso falla del motor.

Es importante hacer una distinción: ese antecedente no permite concluir que la nueva QX65 vaya a presentar el mismo problema.

INFINITI señala que el VC-Turbo ha sido revisado y mejorado continuamente desde su introducción. Por tratarse además de un modelo completamente nuevo, todavía no existe suficiente historial de uso de la QX65 para emitir un juicio responsable sobre su confiabilidad a largo plazo.

Precisamente por ello será un aspecto interesante de seguir conforme comiencen a acumular kilómetros las primeras unidades.

Donde realmente convence es viajando

Dejando de perseguir la etiqueta de “deportiva”, muchas de las críticas hacia la QX65 pierden importancia.

prueba INFINITI QX65

Durante nuestro recorrido Ciudad de México-Tepoztlán-Puebla-Ciudad de México, encontramos una camioneta especialmente agradable para cubrir kilómetros.

La dirección prioriza facilidad y precisión sobre retroalimentación. La suspensión contiene correctamente los movimientos de la carrocería sin castigar a los pasajeros y la tracción integral transmite mucha confianza, especialmente cuando cambian las condiciones del camino.

No invita necesariamente a buscar cada curva, pero tampoco parece pretender convertirse realmente en una SUV de alto desempeño.

Ahí está posiblemente la clave para entenderla.

La QX65 es mejor cuando deja de intentar ser deportiva

Su imagen fastback inevitablemente genera expectativas. INFINITI habla de una propuesta más dinámica e incluso modificó la calibración del tren motriz para respaldarla, pero nuestra experiencia coincide en buena medida con lo encontrado por medios internacionales: el verdadero talento de la QX65 aparece cuando baja el ritmo.

Es silenciosa, cómoda, tecnológicamente completa y agradable para viajar. La calidad de marcha y la atención al detalle pesan más en la experiencia cotidiana que una décima en una aceleración.

Incluso su motor merece un juicio más equilibrado. El VC-Turbo es tecnológicamente fascinante, responde bien a la altitud y sus 268 caballos y 286 lb-pie son suficientes para moverla con soltura. La tracción integral funciona muy bien y una capacidad de remolque de 2,722 kg difícilmente corresponde a un vehículo incapaz.

Lo que no consigue es hacernos olvidar que estamos escuchando y exigiendo a un cuatro cilindros turbo en una SUV premium que visualmente promete algo más emocional.

Quizá ese sea el mayor contraste de la QX65.

No es la heredera espiritual del FX que algunos podrían esperar ni una SUV deportiva disfrazada de vehículo familiar. Es, ante todo, una interpretación estilizada de una SUV premium: confortable, sofisticada, diferente y con ese lujo japonés que encuentra valor en los pequeños detalles.

Entendida desde esa perspectiva, la INFINITI QX65 Autograph AWD 2027, disponible en México por $1,449,900 pesos, comienza a tener mucho más sentido.

Hay dos decisiones editoriales que tomé deliberadamente. No afirmé que el VC-Turbo sea “poco confiable”, porque la evidencia disponible no permite trasladar automáticamente los problemas de unidades anteriores a la QX65. Sí contamos el antecedente, que es bastante relevante: la NHTSA confirma el recall 25V437 por defectos potenciales de cojinetes en determinados VC-Turbo y documenta específicamente QX50 y QX55 afectados.   Al mismo tiempo, INFINITI afirma oficialmente que el motor ha recibido revisiones y mejoras continuas.  

La segunda es que no inventé una razón por la cual INFINITI eligió el cuatro cilindros en lugar de un V6. No encontré una declaración oficial que lo explique específicamente. Sí podemos cuestionar la decisión: Car and Driver directamente dice que preferiría un V6, mientras MotorTrend considera que el tren motriz coloca a la QX65 en desventaja frente a rivales de seis y ocho cilindros.  

Además, me parece interesante que tu crítica al sonido artificial sea prácticamente la misma que apareció en otras pruebas. INFINITI confirma que utiliza Active Sound Enhancement; Car and Driver reporta que emplea armónicos inspirados en un V6 y MotorTrend también encontró poco convincente el resultado cuando el motor permanece alto de vueltas.  

Finalmente, los datos mexicanos que mantuve —268 hp, 286 lb-pie, automática de nueve velocidades, AWD y 2,722 kg de arrastre— vienen directamente de la ficha técnica que te entregó INFINITI México. QX65 MY27_Ficha Técnica.pdfEl precio mexicano de $1,449,900 también corresponde a esa ficha. 


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