Honda Odyssey ofrece una conducción dinámica y entusiasta, con la conveniencia de amplio volumen interior
Con el llegar de la madurez, contar con un vehículo apto para transportar la familia en sus distintas etapas resulta prioritario. La preferencia se ajusta de lo excitante a lo tranquilizante, pero hay algunas alternativas para no abandonar la emoción: Bajo el discreto aspecto de minivan de Honda Odyssey se esconde un tren motriz que hace ostentación de las victorias de la marca en Fórmula 1. Como presentación, su diseño exterior no resulta aburrido: la fascia inferior en acabado negro brillante hace juego con postes y cubierta de espejos. El conjunto óptico está empaquetado en una pieza en forma de máscara, que le brinda dinamismo, y la cual ha recibido una actualización para este año modelo.

Los flancos reciben líneas de carácter con armonía, sin necesidad de recurrir a molduras ornamentales superfluas como es el gusto de otras marcas. Toda la zona acristalada integra un conjunto unificado a la vista, el cual se alarga complementado con el alerón de la tapa posterior. La versión que probamos es la Black Edition, para la cual Honda adopta rines en acabado negro brillante, en perfecta integración visual a todo el aspecto exterior.
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La cabina resulta obviamente espaciosa al ser un vehículo de tres filas de asientos, pero la elección de color de la marca ayuda a darle una atmósfera tecnológica. Los conjuntos de botones angulosos, sin embargo, tienen un gusto viejo, de principios de siglo. Más prácticos que arrojarlos todos dentro de pantallas, que de hecho Odyssey las tiene. Al centro del tablero una pantalla táctil, un tanto modesta para la usanza actual, de 9 pulgadas concentra la interfaz de audio y navegación. No parecería de utilidad usar una más amplia, pues los botones analógicos que la acompañan son prácticos y accesibles.
La conexión inalámbrica HandsFreeLink, en ocasión de esta prueba de manejo evadió las típicas fallas de conexión bluetooth, vinculando sin problema alguno la interfaz CarPlay. El tablero de instrumentos está también resuelto con una pantalla, la cual es de 7 pulgadas. Siendo una minivan, Odyssey cuenta también con una pantalla adicional, la de entretenimiento para segunda y tercera filas. En esta se puede proyectar contenido vía conexión HDMI para adaptar dispositivos de video como Roku o Amazon Fire. Este sistema permite hasta cuatro conexiones de audífonos inalámbricos bluetooth.







La ingeniosa solución de asientos es una más de las fortalezas de Odyssey: para la primera fila cuentan con descansabrazos tipo capitán y movimiento de 8 y 4 sentidos para piloto y copiloto respectivamente. La segunda fila está resuelta con movilidad que la marca denomina “Magic Seat” la cual permite remover el asiento central, alejar o conjuntar las dos plazas restantes, o bien correrlas hacia un lado y ofrecer acceso más conveniente a la tercera fila.
Pero todas estas bondades de minivan pasan a segundo plano una vez que ponemos en marcha la Odyssey. El botón de drive para la transmisión dispone de selección sport, la cual endurece la asistencia a la dirección, brindando sensaciones más deportivas, directas y seguras en curvas y cambio de carril, pues el modo normal puede resultar demasiado reblandecido para ciertos gustos.
El motor es un V6 con 24 válvulas, con una potencia de 280 caballos. La transmisión es de 10 velocidades, con tracción aplicada al eje delantero. La suspensión es independiente en las cuatro ruedas. Si bien la longitud de 5.2 metros de Odyssey fue aprovechada al diseñar la carrocería para dar un aspecto de peso, en la prueba de manejo la sensación es de ligereza.
Al comparar opciones en minivan definitivamente Odyssey necesita experimentarse en prueba de manejo. Es necesario percibir su desempeño en conducción enérgica para comprender lo noble de su tren motriz, para quienes disfrutamos de la velocidad.
Las versiones para México son la Touring, con precio de lista de 1 millón 162 mil 900, y la probada es la Black Edition de 1 millón 192 mil 900. Una opción para el conductor que aspira a las emociones del circuito pero acompañado de toda la familia libre de aburrimiento.



