Revisa este cuestionario si vas a conducir para vacacionar
Ante el desgaste del invierno que termina, y lo adverso de pasar por un aeropuerto para llegar a un destino vacacional, tomar autopista para brindarnos un descanso se perfila como la opción más relajada. Sin embargo, el temor a que algo pueda salir mal en el viaje puede hacernos descartar un road trip.

Existen algunos factores críticos para reducir el riesgo antes y durante un viaje en carretera, con aspectos mecánicos y humanos relevantes. Entre ellos podemos considerar los siguientes.
¿Están las llantas en orden?
Tanto la presión como el estado del neumático son factores a validar. Llantas ya envejecidas por los años tendrán un agarre pobre. Revisemos que no presenten fisuras o bolas en la cara. Y no olvidemos prestar atenciób al neumático de repuesto.
¿El aceite está a nivel?
Si olvidamos revisar el estado o bien el nivel de lubricante podríamos tener un sobrecalentamiento, el cual en casos extremos puede llevar a desbielar el motor. Revisemos el nivel con el auto frío y sobre una superficie horizontal. Si falta aceite es necesario consultar el manual para validar que rellenaremos con la especificación correcta.
¿El anticongelante está correcto?
Si en nuestro uso cotidiano no exigimos mucho a nuestro auto familiar, al salir a carretera podríamos encontrar que el nivel de refrigerante es bajo. Este faltante puede sobrecalentar el motor y cortar abruptamente nuestro viaje de placer. Al igual que el aceite, este nivel se revisa en frío. Rellenar con agua regular puede causar acumulación de sarro, además de que la temperatura de hervor de 100 grados nominales del agua no son compatibles con los motores actuales.
¿El piloto está descansado?
No olvidemos que, al menos en esta década, el auto no se conducirá por sí mismo, y si el conductor está cansado o afectado por alguna circunstancia el tiempo de reacción será afectado significativamente. Durante el trayecto procuremos hacer una breve pausa cada hora para estirar las piernas y mantener la atención.
¿Los frenos están bien?
En cualquier recorrido en carretera, pero especialmente si la ruta implica pendientes descendentes, el estado de los frenos resultará de especial importancia. La percepción de su estado puede estar sesgada si regularmente el vehículo familiar es conducido en ciudad a velocidades bajas.

¿La batería es vieja?
Si el acumulador de nuestro vehículo tiene seis o más años, probablemente será recomendable cambiarlo por uno nuevo antes de un viaje demandante. Adicional a esta posibilidad, conviene revisar terminales para validar que están correctamente fijadas a los postes, y que no se hallan sulfatadas, es decir cubiertas de polvo verdoso captado por la carga eléctrica.
¿Tenemos bebidas?
El elemento humano requiere cuidados durante el viaje y uno que tiende a descuidarse es la hidratación. La deficiencia en este nivel de fluidos está asociada a cansancio y pérdida de atención. El exceso de azúcares en las bebidas a su vez puede causar percepción de agotamiento después de una aceleración inicial.
¿Las bandas están saludables?
La falla de uno de estos componentes ahulados suelen ser catastróficas. Una simple inspección visual bajo el cofre con la ayuda de una lámpara de mano puede detectar resquebrajamientos o zonas desgastadas.

¿Tenemos el equipo necesario?
Una serie de artículos importantes pueden apoyar si algo sale mal, entre ellos se encuentran: gato y sus accesorios para cambiar llanta, triángulo para alertar en caso de parada repentina, cables para pasar corriente, lámpara para alumbrar si se presenta un inconveniente en la noche, trapo y alcohol para limpiarse las manos de ser requerido. Conviene contar también con recarga de dinero en el sistema inalámbrico de pago de casetas, efectivo, así como cargadores de celular con la conexión requerida para todos los ocupantes del vehículo.
¿Tenemos tiempo?
Esta es una pregunta capciosa: a menos que nos dediquemos a los fletes comerciales o la atención de emergencias, los usuarios civiles de la red carretera necesitamos considerar el principio que hay más tiempo que vida. No hay presión artificiosa que justifique conducir cansados o con presión. El recorrido es en sí el destino, y en nuestro País contamos con impresionantes paisajes así como más impresionantes baches, que en conjunto nos invitan a moderar la velocidad de conducción.



