Al no estar asociados a alguna alerta, algunos cuidados en el vehículo dependen exclusivamente del interesado
Cuando pensamos en el servicio para el vehículo familiar, uno de los primeros aspectos a considerar será el cambio de aceite y filtro. Este proceso solía ser tan olvidado que los fabricantes incorporaron sistemas para recordar a los conductores con una alerta en el tablero que había llegado el momento de realizarlo. De otra manera, el aceite sin propiedades desgastaba el motor, el auto tendría una vida útil más corta, el concesionario no obtendría el ingreso por estos servicios, y la marca se haría de mala fama.
Sin embargo, con la tecnología actual muchos otros puntos de desgaste potencial en el vehículo no cuentan con recordatorios ni alertas. Si dejamos que el tiempo los deteriore, al igual que el aceite degradado, las condiciones adversas de operación afectarán el auto. Entre los más olvidados podemos encontrar los siguientes:

Pulido y encerado de pintura
Para cuando notamos que la pintura se ha deteriorado, el tiempo para cuidarla oportunamente habrá quedado atrás. Además de evitar estacionar el vehículo a la intemperie, conviene darle pulido a la pintura cada seis meses, y cera cada mes. Para menor desgaste el lavado resulta menos agresivo si se realiza a mano comparado con túneles automatizados.

Hojas de limpiaparabrisas
Cuando cae un chubasco inesperado es el peor momento para recordar que desde el semestre anterior los hules del limpiador de parabrisas ya no son útiles. Al igual que ocurre con las llantas, el material del cual están hechos pierde propiedades al contacto con el aire, por la exposición al sol y por los cambios de temperatura, pero a diferencia de las llantas, como se usan de forma esporádica pueden transcurrir muchos meses con estos componentes a bordo en un estado inservible.
Gas del aire acondicionado
Una pequeña fuga puede eventualmente al pasar de los años mermarle capacidad al enfriador del aire de cabina. Si notamos que cada vez se siente menos confortable la temperatura interior, más que solo achacarle esto a la edad o al calentamiento global, podemos acudir a un taller especializado para que revisen presiones y en su caso realicen una recarga oportuna.
Llanta de refacción
Si bien el desgaste del juego de neumáticos llega a ser evidente al conducir, la llanta de repuesto queda relegada a ser un peso muerto en la cajuela hasta el día en el cual la necesitamos. Este componente también se desgasta, si bien ello ocurre solo por el contacto con el aire, más que por rodar. Además, la llanta de refacción necesita también contar con la presión adecuada. Al momento de cargar combustible es buena oportunidad de revisar presión en las cinco llantas del vehículo.
Anticongelante/refrigerante
El líquido del cual depende nuestro vehículo para remover el calor de su motor no es eterno, y pasado cierto número de años sus propiedades también se degradan. Consulta el manual del auto para validar la expectativa de duración, y en caso de no recordar cuándo se llenó originalmente, vale la pena sustituirlo.
Si bien es costumbre entre ciertos segmentos de población cambiar de vehículo cada pocos años, la realidad es que el promedio del parque vehicular en México ronda los 16 años, por lo cual es preferible cuidar aspectos de mantenimiento preventivo para que estos años resulten más placenteros y las visitas al taller sean en nuestros propios términos y no para corregir emergencias.
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