Construir un vehículo blindado funcional va más allá de añadirle capas de acero o kevlar
Si bien estamos expuestos, sea por canales noticiosos o por películas a eventos en los cuales participan vehículos blindados, con resultados que pudieran parecer de superhéroes, su verdadera función va más allá de ser resistentes al impacto de balas. Entre los ejemplos de estas unidades móviles más impresionantes pueden contarse los realizados de forma artesanal. Sus contrapartes familiares son aquellas realizadas solo buscando un bajo costo, usualmente presentes en forma de sedanes premium de gama inicial. Sin embargo la simple adición de cubiertas adicionales ocasionará una falsa sensación de seguridad que puede resultar desfavorable en situación de riesgo. Adicionalmente, en la actualidad la amenaza puede también llegar desde el aire, por el uso de drones.
Según el Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) menos del 1% de los automóviles blindados en circulación cuenta con sistemas especializados contra drones. Su peligrosidad estriba en que el blindaje regular está normado para soportar impacto de ojivas, mientras que un dron basa su ataque en explosivos concentrados.
Para Edgar Beltrán, delegado de la Comisión de Blindaje Automotriz del CNB, este reto debe enfrentarse desde la innovación: “Se debe invertir en protocolos de prevención, no solo en blindaje reactivo” asegura. En sentido preventivo, sistemas como el Aartos alemán, o Argustec de China van instalados en el vehículo, interfiriendo con los sistemas de control del autónomo.
El objetivo del blindado no es soportar indefinidamente, sino proveer el lapso de tiempo y contar con la resiliencia mecánica para escapar del ataque. La normativa marca como base para la certificación de las capas que puedan resistir tres impactos en un área de 12 centímetros. Este triángulo es el mínimo requerido para validar un material blindado, sean para zona opaca o bien transparente, es decir, los cristales. Éstos tienen un reto adicional: no deben desprender astillas en caso de impacto.

La certificación del blindaje permite decidir racionalmente si para la región y uso que tendrá la unidad hace sentido el nivel de protección: soportar un intento de robo común en vía pública requiere menos peso, inversión y modificaciones que un vehículo orientado a uso diplomático o de custodia en zonas de riesgo. El clasificador antiguo, del B1 al B6, fue actualizado a partir de 1999 por el VPAM (EN 1522/1063), siendo las categorías más solicitadas la VPAM 7 a la 10 según la región donde circulará el vehículo y el uso destinado.
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Mecánicamente, un blindado requiere una intensiva modificación, tanto por el peso adicional como las condiciones para las cuales se adapta. Entre los más básicos están el cambio de sistema de frenos por uno de mayor capacidad, cambio de bisagras para puertas, modificación de parámetros de computadora ECM para gestionar el peso, desactivación del apagado de motor en impacto, entre otros. Para los neumáticos se pueden adicionar toroides de movilidad extendida adosados al rin, sistema que supera al run-flat ya que puede rodar aún si el neumático base ha sido destruido por un explosivo.
Adicional a contar con un jammer para drones, a su vez un vehículo blindado puede complementarse por radio de banda civil, previendo que el ataque a soportar esté soportado por interferencia a la comunicación vía celular, para poder pedir ayuda y dar aviso.

Ante todo, es importante considerar que el elemento más importante en un blindado se halla entre el volante y el asiento: el conductor debe estar capacitado para gestionar efectivamente una situación de riesgo de manera reactiva y preventiva. Como ejemplo, es común que las blindadoras eliminen la capacidad de bajar el cristal del conductor, al ser una incidencia reiterada que el vehículo no cumplió su función protectora debido a que el conductor tenía la ventana abajo para fumar o refrescarse. Algunos centros certificados de capacitación en nuestro País son TPS, AS3 y CISPE, entre otros. Aquí se imparten talleres prácticos de conducción evasiva, análisis de incidencias, reconocimiento y toma de decisiones. No importa lo avanzado del blindaje si el elemento humano carece del criterio requerido.
Finalmente, los propietarios de autos blindados para uso particular deben tener presente que las características de la unidad la hacen tener una vida útil más corta que sus contrapartes regulares, por lo que su sustitución deberá realizarse preferentemente a los cinco y como máximo entre los 8 a 10 años de su adaptación, en caso de blindados elaborados con material de última generación y cuidados óptimos.



