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Poer 500 a prueba: contra toda lógica

Desde Automóvil Panamericano hemos insistido en algo con claridad: no todas las marcas chinas son iguales. La Great Wall Motor Poer 500 es una prueba contundente de ello. Esta pickup no solo impresiona por dimensiones y cifras, sino por una experiencia de manejo que contradice lo que su tamaño y peso anticipan.

Poer 500

Con casi tres toneladas de masa, carrocería sobre chasís y capacidades todoterreno reales, la Poer 500 logra algo poco común en su categoría: manejarse con control, aplomo y sorprendente confort, tanto en carretera como fuera del asfalto.

Primeros kilómetros: sorpresa desde el volante

Desde los primeros metros, la GWM Poer 500 deja claro que su desarrollo dinámico va mucho más allá de lo esperado. En nuestro bucle de pruebas, una carretera que revela rápidamente virtudes y defectos, esta pickup mostró una marcha cómoda, capaz de absorber asfalto irregular sin perder control del chasís.

En curvas medias y largas, las inercias están bien contenidas y el eje trasero empuja con solidez. Las inclinaciones al acelerar y frenar están presentes —como debe ser en un vehículo de este tipo—, pero siempre bajo control. El tacto del freno es firme, progresivo y fácil de dosificar.

Ya en pista, las cifras confirman las sensaciones: aceleración de 0 a 100 km/h en 7.2 segundos, frenado en 40 metros y velocidad máxima de 180 km/h. Resultados que sorprenden aún más al conocer su peso real: 2,897 kg, con una distribución cercana al 50/50 entre ejes.

Chasís y suspensión: la clave del equilibrio

Buena parte del mérito está en su configuración de suspensión. La Poer 500 utiliza doble horquilla al frente y multibrazo atrás, con resortes progresivos firmes que mantienen la carrocería bajo control. El confort, por su parte, recae en amortiguadores de gas que trabajan de forma efectiva en conjunto con la masa del vehículo.

Aquí aparece un recurso poco común en pickups: usar la propia inercia como aliada del confort, una filosofía que marcas premium aplican en sedanes de alta gama. El resultado es una marcha sólida, estable y sorprendentemente refinada para un vehículo de estas dimensiones.

Tren motriz Hi4-T: potencia y autonomía poco comunes

La GWM Poer 500 equipa el sistema Hi4-T, una arquitectura híbrida enchufable pensada para pickups y SUVs grandes. Combina un motor cuatro cilindros turbo de 2.0 litros con un motor eléctrico de imanes permanentes, entregando un total de 402 caballos y 553 lb-pie.

El motor de combustión aporta 248 caballos a 6,000 rpm, mientras que el eléctrico suma 163 caballos y 295 lb-pie, logrando una respuesta inmediata y contundente, especialmente en modo Sport, donde el acelerador se muestra particularmente incisivo.

A esto se suma una batería de 37 kWh y un tanque de combustible de aproximadamente 75 litros, permitiendo —según la marca— una autonomía superior a los 1,000 km, una cifra notable para una pickup de casi tres toneladas.

Capacidades reales fuera del camino

La arquitectura de carrocería sobre chasís no solo aporta robustez, sino capacidades reales. La Poer 500 puede cargar hasta 645 kg en la batea y remolcar hasta 2.5 toneladas. Sus cotas todoterreno —29° de entrada, 20° ventral, 21° de salida y 800 mm de vadeo— permiten un uso fuera del asfalto genuino, sin compromisos.

Durante las pruebas, estas cifras se traducen en maniobras reales, como descender una embarcación en la orilla de un lago sin esfuerzo, confirmando que no se trata solo de números en una ficha técnica.

Interior: funcionalidad bien pensada

Puertas adentro, la Poer 500 sorprende por calidad de materiales, ensambles y espacio. La pantalla central ofrece buen brillo, resolución y velocidad de respuesta, con una interfaz mejorada frente a generaciones anteriores.

Sin embargo, el verdadero acierto está en la háptica: botones, perillas y controles físicos bien resueltos que conviven de forma lógica con la pantalla. En un mercado donde muchas interfaces dependen casi por completo de superficies táctiles, este enfoque resulta más intuitivo y seguro durante la conducción.

Detalles a mejorar

No todo es perfecto. El neumático de refacción está colocado casi al centro de la batea, lo que reduce espacio de carga. No se trata de un capricho de diseño, sino de una consecuencia directa de la ubicación de la batería bajo la batea, pero sigue siendo un compromiso a considerar para quienes priorizan volumen de carga.

Conclusión: una pickup que redefine expectativas

Tras convivir a fondo con la GWM Poer 500, queda claro que estamos ante una de las pickups más completas y sorprendentes del mercado actual. Su tamaño, peso y capacidades no impiden una experiencia de manejo controlada, refinada y técnicamente bien resuelta.

La Poer 500 confirma que Great Wall Motor está jugando en una liga muy seria, y que su evolución como fabricante va a una velocidad notable. Sin duda, se posiciona como una de las referencias del segmento… y deja abierta la puerta a comparativas muy interesantes en el futuro.

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