Como hemos visto en esta prueba de manejo de la Mazda CX-50, la locura por las SUV compactas –al menos ya no insisten con eso de “crossover”– está lejos de terminar y lógicamente todas las marcas se han volcado hacia este mercado altamente lucrativo.
Pero como frecuentemente pasa, si se pone una lista de necesidades y características deseables, generalmente se llega a conclusiones similares, es por eso que este “segmento” (palabra mercadológica que no me agrada en lo más mínimo), acaba viéndose muy homogéneo.

Entendiendo a la Mazda CX-50
Sin embargo, Mazda ha logrado una diferenciación estética, que comienza con su característico frente –eso sí, muy Mazda– que le otorga una “mirada” distinta. La presencia frontal es notable y la traducción de las lineas laterales ha sido bien adaptada al actual lenguaje de diseño. Luce bien y en especial en el color… ¿ocre metálico? que nos tocó y que es el de lanzamiento del modelo.
Como sucede en las SUV compactas, se habla de un enfoque más aventurero y robusto. Este modelo está pensado para quienes buscan tanto elegancia como capacidad todoterreno, que es como decir que me compré un smoking para acampar, pero bueno… marketing. El resultado es un perfil de apariencia más sólida que otros vehículos de Mazda, como la CX-5.

Sensaciones de manejo
Algo muy bienvenido es la sensación ágil y precisa, típica de los autos Mazda, con una suspensión adecuadamente balanceada, ni muy firme, ni muy suave; resulta confortable.
El motor es un 2.5 litros Skyactiv turboalimentado con doble turbina de entrada, entrega 228 hp, que no suenan a muchos, pero la cifra que importa es la de 310 libras/pie de torque, lo que le da una respuesta casi de motor aspirado con todo y sus más de 2.2 toneladas de peso.
Cuenta con tracción integral de serie a través de una transmisión automática de seis relaciones, lo que mejora el desempeño en terrenos difíciles –como la calle con pavimento removido antes de entrar al centro comercial– y sin duda el resto de nuestras cacarizas calles.
Lo que resulta interesante es la provisión para remolque lo cual facilita más aventuras al aire libre, si decides llevar tus otros juguetes. Vale mencionar que ofrece modos de conducción específicos para todoterreno.

Interior CX-50
El interior de la CX-50 destaca por alta calidad y la percepción de la misma, con materiales premium, asientos cómodos y un diseño que podría llamarse minimalista, pero funcional y sobre todo, con botones y controles físicos para la mayoría de las funciones. La cabina ofrece un ambiente acogedor, con espacio adecuado para cinco pasajeros y su equipaje, haciéndola ideal para escapadas o viajes familiares.
El sistema de infoentretenimiento incluye una pantalla de 10.25 pulgadas y es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, junto con una serie de características avanzadas de seguridad, como control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril y frenado de emergencia automático.
Conclusión
La CX-50 toma lo mejor de la marca: el manejo, la calidad interior y un diseño distintivo y lo combina en un vehículo que responde más que bien a las exigencias de su categoría, con buena respuesta al acelerador y un interior funcional y comprensible.
Consulta aquí la prueba de la Mazda CX-70

















