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Sobreviraje y subviraje

En manejo al límite pueden presentarse estas dos condiciones riesgosas

Ya sea por diversión, imprudencia, o una combinación de ambas, la pérdida de trayectoria al conducir es una situación con un grado de riesgo considerable. Si bien los campeones de rally y los aficionados al drift pueden encontrarlo indispensable, en nuestro día a día puede pasar de perder la trayectoria a perder el vehículo.

Según sean de tracción al frente, trasera o integral, cada vehículo tiene una tendencia al subviraje o sobreviraje. La diferencia básicamente está en si gira de más, lo que puede causar un trompo, o bien gira menos de lo solicitado, lo que lleva a seguirse derecho en la curva. Para salvar la maniobra, cada uno requiere una reacción específica.

Audi e-tron en curva.
Foto: CRCavazos

Subviraje

Cuando se presenta esta pérdida de control, el auto sigue derecho en la curva, contrario a nuestros deseos. El instinto puede ser girar aún más el volante, pero esto empeora la situación. Para recuperar la trayectoria deseada se necesitan acciones que parecerían contrarias a lo adecuado, y éstas dependen de si la pérdida de tracción ocurre al entrar o al salir de una curva

Si el subviraje ocurre entrando a curva, el eje delantero tiene carga excesiva: no puede girar y frenar al mismo tiempo. Se requiere soltar el freno y girar el volante hacia el derrrape, para recuperar. El cambio de balance del peso ayudará a traer la adherencia a nivel manejable por las llantas del eje frontal. Apuntar el volante hacia la dirección del derrape tendrá el efecto de recuperar tracción y así regresar a la trayectoria deseada.

En caso de que el subviraje se presente al salir de la curva, se necesita pisar a fondo el acelerador y volantear para recuperar adherencia al frente. Estas son maniobras de riesgo las cuales requieren práctica en condiciones seguras para estar familiarizados con sus límites y gestión. Estos comportamientos son significativamente distintos en un auto con tracción delantera o trasera, y a su vez dependen del balance de peso que tengan por la ubicación del motor en relación a la cabina. Un vehículo con motor al frente y tracción delantera tendrá proclividad a subviraje, y su contraparte con tracción posterior y motor frontal tenderá a perder la parte de atrás.

Sobreviraje

El conocido también como trompo, resulta un reto para vehículos con tracción al eje posterior, configuración usualmente encontrada en pickups de tamaño completo y deportivos estadounidenses. En esta pérdida de trayectoria el vehículo pierde tracción al acelerar de más, lo cual causa que las llantas ya no son capaces de aplicar fuerza a la superficie y por ello pierden contacto. Es lo más común que los sistemas de control de tracción prevengan el sobreviraje, pero cuando las condiciones son extremas entrando a curva, podemos buscar la recuperación acelerando, y cruzar el volante hacia la dirección del derrape, lo que se conoce como contravolantear. Es necesario conocer cómo se portará nuestro automóvi, y si bien pareciera peligroso buscar estos límites, en condiciones controladas es mejor tener en la memoria muscular el antecedente de cómo reaccionará el vehículo.

Si bien es fácil creer que con ir a velocidad prudente estaremos siempre seguros, condiciones adversas repentinas como aceite, diesel o encharcamientos pueden requerir una acción correctiva por subviraje o sobreviraje, aún a velocidades que parecían prudentes. También podemos ser sorprendidos a más velocidad de la que era segura si tenemos una invasión de carril por parte de otro conductor.

Para evitar estas pérdidas de trayectoria, además de mantener la velocidad adecuada a las condiciones, un criterio preventivo es cambiar a tiempo los neumáticos cuando presentan desgaste, o bien cuando su superficie ha perdido propiedades por el paso del tiempo. Además, debemos vigilar que la presión de inflado es la indicada por el manual. Adicionalmente, si tuvimos una sustitución de llanta por rotura, lo recomendable es cambiar las dos llantas del mismo eje para no tener una más gastada que su contraparte.

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Finalmente, un criterio que puede resultar salvador, pero para el cual se necesitan fracciones de segundo para decidir su aplicación. En capacitaciones de manejo de alto desempeño los instructores enfatizan que, en situaciones que requieran frenado extremo, de ser posible elijamos la alternativa de eludir el obstáculo en vez de frenar de golpe. De ser seguro, hagamos maniobra evasiva en lugar de tratar de frenar girando.

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