Lincoln Navigator integra una oferta completa de lujo, poder y gran manufactura
Cuando se emula algo sin conocer su verdadera esencia, los resultados suelen ser caricaturas. Remedos sin alma. En el caso de artículos de lujo, ya sean vehículos, indumentaria o espacios habitables, para los recién llegados a este mundo se puede caer en clichés como el uso de oro, maderas o su imitación: excesos de acentos, tallas desmesuradas y una generalidad de despropósitos.
Si bien la idea de lujo nuevo se relaciona meramente con montos elevados y estética rebuscada, en el caso del “old money”, ese estatus de quienes por múltiples generaciones no han conocido carencia, se hace presente en Navigator, donde la verdadera experiencia superior se halla en las bases.
Una capacidad mecánica superior. Enfoque orientado a la preservación del correcto estado mental de ocupantes, y todo lo demás viene como añadidura. Desde el exterior, los acentos son discretos pero presentes. La parrilla en aluminio de fondo negro tachonada en diagonales acabado metálico aparece anclada por la barra horizontal de iluminación led, los cuales tienen efecto de bienvenida óptica al acercarse al vehículo con la llave inteligente, llamado Lincoln Embrace.

Al acercarnos, la activación de las agarraderas despliega automáticamente estribos con acabado antiderrapante para facilitar el abordaje. Como es costumbre en esta armadora, el poste A de Navigator cuenta con cerradura de clave numérica, por si deseamos dejar todo en el vehículo para alguna aventura, y no cargar ni llave ni smartphone. La tapa posterior es de dos segmentos, al cual la marca denomina Lincoln Split Gate: de aperturas superior e inferior, con disponibilidad de activación a control remoto. La distintiva barra roja led de luz de freno acentúa la rotulación de la marca Lincoln en acomodo panorámico. Los rines de la unidad a prueba son los Reserve de 22 pulgadas, si bien las llantas tienen orientación al asfalto para la Navigator “corta” (sic) con una longitud de 5,334 mm, pues la marca ofrece también la versión larga, a 5636 milímetros con 300 mm adicionales en la zona de carga, brindando casi 400 litros complementarios. Esta versión va calzada con rines de 24” Ultra Black Label, además cuenta con tanque de combustible de 105 litros.
Los interiores brindan una atmósfera que pudiera emular ya sea un jet privado, penthouse o un yate. El cuidado a los sentidos inicia en el aroma: si bien los tonos de madera y piel brindan una base significativa, para no depender de un aromatizante comercial Navigator cuenta con un dispersor digital de esencias, incluyendo combinaciones denominadas Mystic Forest, de notas terrosas, Ozonic Azure de tono fresco ártico, y Violet Cashmere, floral y exótica. Un cuidado más del ambiente interior está en el refrescador de cabina, el cual renueva y filtra el aire para mantener este aspecto en orden.
Los asientos terminados en piel ofrecen hasta 30 ajustes, calefacción y enfriamiento, además de masaje. Para las segunda fila pueden elegirse de configuración capitán o bien de banca corrida. El concepto del vehículo gira alrededor de ser un santuario a los ocupantes, cuya expresión máxima está en la función Lincoln Rejuvenate: un conjunto de activaciones que incluyen emisión de aroma, proyección de imágenes relajantes en la pantalla panorámica frontal de poste a poste de 48 pulgadas, reclinación de asiento y masaje.
Otro aspecto fundamental del ambiente interior está en el sonido. Del exterior, Navigator deja fuera un porcentaje significativo con su sistema activo de reducción de ruido a la par de los cristales laminados. Un aspecto del sonido que es sello de Lincoln son las alertas sinfónicas, todo ello a través de su sistema Revel Ultima 3D de 28 bocinas, mismo que realmente es la delicia a los melómanos en cuanto a cómo extrae diversos matices de audio envolvente.
Dos detalles para tener en cuenta al probarla: el colapsador de espejos se halla en uno de los dos pads sensibles en el volante, mientras que los portavasos están bajo una discreta tapa en la consola central, al lado del cargador inalámbrico. La gran mayoría de los controles están en la pantalla central de 11 pulgadas, la cual agrupa la “Lincoln Digital Experience”, una sincronía de información la cual también es compatible con las soluciones de Apple y Android. Las preferencias de los usuarios incluyen posiciones de asientos, climatización y espejos gracias a la función del “Phone as a key”.














En cuanto a la conducción, verdaderamente esta es una de esas situaciones que se necesitan experimentar para creer. Su motor es un EcoBoost V6 de doble turbocargador, con 3.5 litros de desplazamiento que produce 440 caballos de potencia y 510 libras pie de torque, el cual está acoplado a una transmisión de 10 velocidades. La entrega de potencia es abundante y rectilínea. Su tono de escape no aturde pero está deliciosamente presente al exigirle poder.
A pesar de ser un vehículo de más de dos y media toneladas de peso, su comportamiento dinámico, de así solicitárselo, emula a sus primas hermanas Raptor, de Ford. El rolado en cambios de carril y en curvas es mínimo. La comunicación de la superficie está presente pero no enmudecida. El comportamiento de su sistema de frenos es tan perfectamente logrado como la tapicería de sus vestiduras, brindando un aplomo y certeza que transmite lujo en cuanto a la seguridad y confianza a comunicar. No hay inclinación al frente al exigirle detenerse, ni intromisiones nerviosas del sistema de estabilidad.
Las versiones se dividen en Reserve, con interiores Ébano-Onix, seguida por Black Label, la cual cuenta con los entornos Invitation, que combina cuero Black Onyx y madera Khaya (caoba africana); y Enlighten, en piel Warm Horizon y abedul. El tope de versiones es la Ultra Black Label, acabada en el paquete estético Atmospheric, de cuero Salt Crystal y acentos Radiant Copper. El poder de todas las versiones está aplicado al asfalto vía tracción integral permanente, y para cada una puede solicitarse a Lincoln la carrocería larga. El precio de lista inicial está en 2 millones 599 mil 990 pesos.



