Probamos la GMC Terrain, una utilitaria con orientación a los viajes largos con gran comodidad
Una de las pautas al decidir sobre la compra de nuestro próximo auto es reflexionar objetivamente sobre el uso que le daremos. Al probar la GMC Terrain Denali, nos parece que su vocación se orienta a la comodidad y a los viajes prolongados. En la generación anterior se podía percibir una intención más versátil, pero en esta instancia se vuelca a las características de confort.

Tanto el tono de la suspensión como la sensibilidad de la asistencia de la dirección están a todo en cuanto a suavidad, al grado que conductores con una preferencia a la deportividad podrían llegarse a sentir desconcertados. La respuesta del motor de 1.4 litros con 175 caballos está también orientada a alcanzar una velocidad crucero y mantenerla. El retraso del turbocargador se percibe presente, pero una vez a plena carga brinda el dinamismo deseado.
En cuanto a diseño exterior, destaca una identidad GMC indudable, en agradable contraste a la abundancia de productos en el segmento que resultan tan confundibles entre sí. Este no es el caso de la Terrain. Las líneas de carácter angulares son congruentes en su carrocería, en los conjuntos de iluminación, e incluso se llevan íntegras al interior.
La GMC Terrain no busca ser, sino que efectivamente es un todoterreno, con tracción integral y una reconfortante distancia al piso para no tener problemas en terracería de ligera a moderada. Los rines de aluminio son de 20 pulgadas en la versión que tuvimos a prueba, si bien los neumáticos son más bien generalistas para amplio espectro de usos.
En la cabina la atmósfera es de amplitud, sincronía con el concepto de diseño con carácter y moderación. Es un habitáculo para pasar horas en uso, no cansa la vista. Las pantallas son de 11 pulgadas para tablero de instrumentos y 15 para centro del tablero, la cual se distingue por una contemporánea perilla que traspasa el cristal. Buena combinación el que el testigo de operación para el clima se halle en la pantalla pero el juego de botones es físico. La cancelación de ruido opera a través de un sistema Bose con seis bocinas.









Al conducir encontraremos un vehículo con acento a la suavidad, pero las consecuencias de esta especialización son evidentes. La inclinación al frenar o cambiar de carril es significativa, derivado del tono de la suspensión. En ciudad, bajo condiciones de tráfico saturado, el sistema de freno puede percibirse como faltante, porque requiere más margen de distancia al vehículo que nos precede. Para gestionar la tracción integral, el selector de modos de manejo en la versión Terrain Denali se halla al lado izquierdo de la columna de dirección, con opciones de condiciones de piso mojado, nieve/hielo, off road, AWD y regular.
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La versión a prueba fue la Terrain Denali, con precio inicial de 974 mil 900 pesos .Para quienes busquen más enfoque a todoterreno pueden considerar la AT4. Ambas tienen tracción integral AWD pero para la AT4 se incluye modalidad Terrain, rines 17 pulgadas que proporcionan una cara de neumático más alta, (lo cual la hace más robusta en terreno difícil), y placa protectora inferior. Un vehículo para recorridos prolongados, con la comodidad en mente, además de la flexibilidad de tomar caminos de terracería sin preocupación.



