En un mercado tachonado de maquilas, Tracker lleva el ADN auténtico de la marca americana
En búsqueda de ofrecer más producto a mejores precios, las armadoras pueden apoyarse en el recurso de la tercerización. No es algo nuevo en la industria, pues es una costumbre basada no en marketing para fanáticos, sino en decisiones de negocio y cifras frías. Chevrolet también se apoya en este modelo productivo, con ejemplos actuales como Captiva o Groove, los cuales son elaborados por terceros, si bien soportados por la garantía y red de servicio de la marca en el País.
En el caso de Tracker, algunas generaciones atrás la manufactura era provista por Suzuki. Sin embargo, para quienes estén familiarizados con una línea de producto, y con la percepción que la marca usualmente brinda, la proveeduría de terceros causará extrañeza, pues ésta se puede asociar, en cuanto a percepciones, en que al igual que las sensaciones, también la expectativa de confiabilidad, durabilidad y robustez estarán en entredicho hasta que se demuestre lo contrario.








Para esta prueba de manejo, en Tracker las sensaciones esperadas de un Chevrolet están claras y presentes. No hay confusión que quepa: es un Chevrolet completo. Las señales visuales de su pertenencia a la marca, como son la forma del volante, la familia tipográfica de los rótulos en los botones, o el conjunto frontal con diseño hermanado a otros compañeros de gama de la marca son congruentes.
Las percepciones de tacto y movimiento, la generosa absorción de irregularidades en el pavimento y la linealidad de su torque, son señales conjuntas para decirle a quienes están familiarizados con Chevrolet: “estás en casa”.
El motor es un 1.2 litros turbo, con el tono suficiente para avisar que está encendido, produciendo 130 caballos y 140 libras pie de torque. El volante está forrado en piel en la versión premier. La dirección es electro asistida pero no se percibe floja. Es un SUV subcompacto con volumen de carga que alcanza los 1591 litros con la segunda fila de asientos abatida.
La tracción es al eje delantero, aplicada vía un juego de rines de 17 pulgadas. La marca propone un catálogo de 40 accesorios para personalizar e incrementar el factor utilitario de Tracker. La cabina cuenta con una atmósfera sobria, sin ornamentos superfluos, agradable a los sentidos, y con una sensación de amplitud a la cual suma el techo acristalado.
En ciudad los apoyos de seguridad no resultan intrusivos, ni las alertas de proximidad discordantes, una bienvenida a los sentidos comparada a alternativas menos amables con el oído. La conectividad CarPlay inalámbrica no decepcionó durante el periodo de prueba de manejo, y la calidad de su sistema de audio con seis bocinas, sin ser premium es más que aceptable.
Como corresponde a productos superiores de General Motors, Tracker está provisto de conectividad OnStar, con conexión inalámbrica para hasta siete dispositivos, ayuda en accidentes o robo, asistencia en viajes y apertura automática, entre otros servicios de conveniencia y soporte.
Los precios publicados por la armadora son de 520 mil 900 para la versión LT automática, y 567 mil 400 para la Premier. Chevrolet hace énfasis en la campaña de primer año de seguro gratis, lo cual reduce el gasto inicial. Un utilitario de nivel entrada en precio, de potencia modesta, pero con una experiencia acorde a la brindada por la marca en unidades de posición más alta en la gama.
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