General Motors confirmó que el Chevrolet Groove y, posteriormente, el Chevrolet Aveo comenzarán a ensamblarse en México como parte de la inversión operativa de 1,000 millones de dólares anunciada por la compañía a inicios de 2026. La producción estará concentrada en el complejo de Ramos Arizpe, Coahuila, uno de los puntos industriales más importantes de GM en el país.
El proyecto comenzará en 2027 con Chevrolet Groove, mientras que Aveo se integrará más adelante a la misma estrategia de ensamble local. La meta de la compañía es alcanzar una capacidad aproximada de 80,000 unidades anuales hacia 2030, enfocadas principalmente en el mercado mexicano.


Chevrolet Aveo y Groove, dos modelos clave para México
La decisión tiene un peso importante dentro del mercado nacional. Chevrolet Aveo y Chevrolet Groove son dos de los modelos de mayor volumen para la marca en México, especialmente por su posicionamiento en segmentos accesibles y de alta demanda.
Hasta ahora, ambos vehículos llegan importados desde China. Con este movimiento, General Motors busca aprovechar la capacidad industrial ya instalada en México y reducir gradualmente la dependencia de unidades completamente ensambladas en Asia, aunque la transición mantendrá una parte importante de la cadena de suministro internacional.
En términos de mercado, el caso de Aveo es particularmente relevante. Durante los últimos años se ha consolidado como uno de los autos más vendidos del país, impulsado por una fórmula sencilla: precio competitivo, espacio interior correcto y versiones pensadas para cubrir necesidades familiares, de flotillas y de movilidad diaria.
Ramos Arizpe refuerza su papel dentro de General Motors
El complejo de Ramos Arizpe no es nuevo dentro de la estrategia global de General Motors. Actualmente, en esta planta se producen modelos eléctricos como Chevrolet Blazer EV y Chevrolet Equinox EV, lo que la convierte en una instalación clave tanto para la electrificación como para la producción de vehículos de alto volumen.
Además de Ramos Arizpe, General Motors cuenta con complejos de manufactura en San Luis Potosí, Toluca y Silao. Esta red industrial ha sido parte fundamental de la presencia de la compañía en México, justo en un momento en el que la marca celebra 90 años de operaciones en el país.
Francisco Garza, presidente y director general de GM de México, destacó el enfoque local del proyecto:
“Este es un proyecto concebido en México, para México. Fortalece a la industria nacional, aprovecha la capacidad instalada en nuestro país y responde de manera directa a lo que hoy requieren los clientes mexicanos, especialmente en segmentos accesibles y de alto volumen”.
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Más allá del anuncio industrial, el movimiento también tiene una lectura estratégica. En un mercado donde los autos accesibles han ganado relevancia frente al aumento generalizado de precios, producir localmente modelos como Groove y Aveo permite a Chevrolet fortalecer dos pilares comerciales muy importantes.
Groove compite en uno de los segmentos más activos del mercado: el de las SUV pequeñas. Aveo, por su parte, sigue siendo una de las opciones más reconocidas entre los sedanes y hatchbacks subcompactos, con una presencia fuerte tanto en ventas particulares como en uso intensivo.
Que ambos modelos se ensamblen en México no cambia de inmediato su origen técnico ni su posicionamiento, pero sí representa un paso relevante para la industria nacional. En lugar de depender únicamente de unidades importadas, GM busca integrar parte del proceso productivo al país y responder de forma más directa a la demanda local.
General Motors fortalece su inversión en México
Con este anuncio, General Motors refuerza su presencia industrial en México y confirma que el país seguirá siendo una pieza importante dentro de su estrategia regional. La inversión de 1,000 millones de dólares no solo apunta a ampliar capacidad productiva, sino también a mantener competitiva la operación nacional frente a un entorno global cada vez más complejo.
Para México, el ensamble de Chevrolet Groove y Chevrolet Aveo en Ramos Arizpe representa una noticia positiva: dos modelos de alto volumen, pensados para el mercado local, pasarán a formar parte de la producción nacional a partir de 2027.

Y para Chevrolet, el movimiento tiene sentido desde lo comercial y desde lo industrial. En un mercado donde los autos accesibles siguen siendo fundamentales, producir en México dos de sus modelos más importantes puede convertirse en una ventaja estratégica de largo plazo.



